Hábitos de higiene tan
sencillos como lavarse las manos, bañarse, usar rompa limpia y cepillarse los
dientes son prácticas preventivas que pueden ayudarnos a mejorar nuestra
salud y calidad de vida. Es fundamental educar a los niños para que, desde
muy temprana edad, se acostumbren a mantener una higiene adecuada.
Los hábitos de higiene como
lavarse las manos, bañarse y cepillarse los dientes son prácticas que nos
ayudan a prevenir enfermedades y a adaptarnos al medio que nos rodea. El baño
diario ayuda a la piel a deshacerse de bacterias y desechos de las glándulas
sebáceas y sudoríparas.
Las manos
son la parte de nuestro cuerpo más expuesta a ensuciarse; por eso, es
importante lavarlas frecuentemente, no importa si estamos en la casa, el
trabajo o la escuela. Es recomendable utilizar agua tibia y frotarse las manos
con jabón por lo menos durante 10 segundos; esto evitará que contaminemos
nuestros alimentos. Asimismo, es indispensable tener las manos limpias antes de
comer o de preparar y servir alimentos. Los padres deben supervisar que sus
hijos pequeños se laven las manos después de ir al baño y luego de jugar con
tierra y animales, ya que los niños se llevan las manos a la boca con
frecuencia; esto puede ocasionar infecciones parasitarias y, en consecuencia,
diarreas. Para evitar contagios, es importante asearse las manos después de
atender a un enfermo. A su vez, las uñas deben cortarse periódicamente para
evitar la acumulación de bacterias.