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Vacunas,
una defensa contra las enfermedades
26/Julio/2005
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En México se
aplican cuatro vacunas que protegen a los niños de 10 enfermedades: La Vacuna Sabin o
antipoliomelítica; la
Vacuna BCG o antituberculosa; la Vacuna pentavalente y la
Vacuna triple viral
Una vacuna es una solución que
contiene sustancias capaces de despertar una respuesta de defensa, pero
incapaces de producir enfermedades. Debe ser segura y proteger por largo
tiempo contra la enfermedad.
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La vacunación ha tenido gran impacto a nivel mundial: se
ha alcanzado la eliminación de la viruela, la erradicación de la poliomielitis
y el control del tétanos, el sarampión y la difteria.
El
esquema básico de vacunación en México protege contra 10 enfermedades
infectocontagiosas que afectan principalmente a los niños y que
pueden ser muy graves.
La
protección se realiza mediante la aplicación de cuatro vacunas que son:
Vacuna Sabin o antipoliomelítica
Protección: contra la poliomielitis,
también llamada parálisis infantil; enfermedad infecciosa y contagiosa causada
por un virus que se fija en los centros nerviosos, particularmente en la médula
espinal. Afecta principalmente a los niños menores de cinco años, produciendo
invalidez de por vida.
Síntomas de la enfermedad:
calentura, malestar general, mareos, ascos, vómitos, dolor y debilidad
muscular, rigidez en nuca y espalda, disminución de los reflejos y parálisis de
piernas y brazos.
Contagio: Se produce a través de gotitas
de saliva que arroja el enfermo al hablar, toser o estornudar y también al
contacto con excremento de personas infectadas.
Prevención: mediante la administración de la vacuna Sabin, en
forma de gotitas tomadas, a los 2, 4 y 6 meses de edad; anualmente hasta antes
de los cinco años, durante las dos primeras Semanas Nacionales de Salud.
Vacuna BCG o
antituberculosa
Protección: contra la tuberculosis
(meníngea, miliar), enfermedad causada por la ruptura de un tuberculoma
meníngeo, resultante de una diseminación a través de la sangre o de un foco
pulmonar.
Síntomas de la enfermedad: aumento
gradual de irritabilidad y pérdida del apetito y posteriormente dolor de
cabeza, convulsiones y coma.
Contagio: contacto con secreciones
nasofaríngeas, ingestión de leche cruda o productos no pasteurizados.
Prevención: aplicación de una dosis única
de la vacuna BCG
en el hombro derecho del recién nacido.