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PERFORACIONES
EN EL CUERPO
03/05/2007
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Las perforaciones han sido utilizadas por muchas culturas
desde tiempos remotos, pero implican un importante riesgo para la salud.
Pueden provocar infecciones, daños en los nervios, cicatrices, etcétera. Para
disminuir el riesgo, hay que elegir un lugar limpio y a un perforador
profesional. Es posible tomar medidas de prevención.
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Las perforaciones en el cuerpo son muy comunes hoy
en día; es difícil caminar por la calle o ir al supermercado sin encontrar a
alguien, especialmente a jóvenes, que tenga una. No obstante, esas prácticas se
han realizado desde épocas muy antiguas. Los griegos, los romanos y los
egipcios se dedicaban con empeño al arte corporal, que incluía perforaciones y
tatuajes. Los utilizaban para adornar su cuerpo, para marcar jerarquías o como
protección contra algún mal. Aunque esta costumbre se ha manifestado en
diferentes culturas, son muchos los riesgos que conlleva, pues finalmente
implica la presencia de un objeto extraño en el cuerpo. Perforarse es una
decisión importante que requiere tomar conciencia de las posibles
complicaciones que pueden presentarse y de lo que podemos hacer para evitarlas.
Entre los riesgos más
importantes al respecto se encuentran: las infecciones crónicas; las reacciones
alérgicas a las joyas utilizadas; los sangrados prolongados o incontrolables;
inflamación o pérdida de sensibilidad en nervios; cicatrización queloide (cicatrices gruesas), y abscesos (acumulaciones de
pus que se pueden formar debajo de la piel perforada). Las infecciones
resultantes pueden ser causadas por los virus de la hepatitis B y C, el VIH, el
tétanos, y algunas bacterias y hongos. El riesgo de contraer una infección
disminuye si la perforación se realiza en condiciones higiénicas y se siguen los
cuidados posteriores; sin embargo, hay que recalcar, el riesgo nunca
desaparece. Las infecciones causadas por bacterias, por ejemplo, pueden ocurrir
incluso cuando la perforación ya ha cicatrizado.
Hay que saber que
algunos lugares del cuerpo son más problemáticos que otros, por tener mayor
susceptibilidad a las infecciones; por ejemplo, las infecciones son una
complicación común en la nariz y la boca, ya que ahí habitan muchísimas
bacterias. El ombligo también se infecta fácilmente (aunque la causa reside en
el contacto con la ropa ajustada). El tiempo de cicatrización tampoco es igual
en todas partes del cuerpo, y puede ir desde una semana hasta más de un año.
Esto se debe a que los tejidos son diferentes en cada zona.